ley-moral-etica-de-las-virtudes.jpg

Ley y moral: Ética de las virtudes

Lo lees en 5 min.

Ley y moral: Ética de las virtudes

Toda decisión moral está precedida por una evaluación de las razones para los distintos cursos de acción. Si deliberar razones es necesario para tomar “buenas decisiones”, entonces ¿debemos aprender acerca de la ética para ser moralmente  mejores? En cierto sentido Aristóteles creía que la ética está relacionada al aprendizaje.

Lo legal no es necesariamente ético o moral. Por eso, aunque existe un marco legal, también existe la ética. De hecho, las leyes reflejan normas morales, las que de alguna manera regulan nuestra conducta. Sin embargo, éstas han evolucionado junto con nuestro entendimiento de lo que es bueno o de aquello que entendemos por una sociedad justa. Pero también existen leyes amorales. Por ejemplo, conducir por la derecha es una ley amoral, o sea, no tiene ninguna relación con la moralidad. ¿Pero existen leyes inmorales? La respuesta también es afirmativa.

La ley de segregación en Sudáfrica –el apartheid– era claramente inmoral. Los griegos, en los tiempos clásicos, permitían el infanticidio. Aunque detrás de todas estas leyes ciertamente existe un contexto, actualmente las consideramos inmorales. Es más, podría suceder que algunas conductas que hoy aceptamos sean en el futuro inmorales.

Enfrentarnos a un caso de coima es otro ejemplo. En el proceso de deliberación pensamos primero en el negocio; después, en lo legal, y sólo en un tercer nivel estará la aprensión de que se está aceptando pagar una coima. Esto podría ser legal, pero no necesariamente ético.

Toda decisión moral está precedida por una evaluación de las razones para los distintos cursos de acción. Si deliberar razones es necesario para tomar “buenas decisiones”, entonces ¿debemos aprender acerca de la ética para ser moralmente mejores? En cierto sentido Aristóteles creía que la ética está relacionada al aprendizaje. Por ello, veamos qué dice la ética de las virtudes de Aristóteles.

Ética de las virtudes

En su gran libro “Ética a Nicómaco”, Aristóteles dice que “estudiamos la ética no para saber qué es la virtud, sino para ser buenos”. Pero estudiar la ética desde una perspectiva teórica no necesariamente nos hace mejores. De hecho, alguien con varios PhDs en ética no necesariamente será mejor.

Aquí Aristóteles nos está invitando a estudiar la ética desde una perspectiva práctica. Para ello se pregunta: ¿cómo nos hacemos buenos constructores de casas? “Muy simple”, nos responde, “nos hacemos buenos constructores de casas, construyendo casas”. La experiencia es fundamental para aprender un oficio. Lo mismo sucede con la ética. Según Aristóteles, practicando la justicia nos hacemos más justos y practicando la honestidad, nos hacemos más honestos. La práctica de todas las virtudes nos acerca a una suerte de equilibrio óptimo que es el comportamiento virtuoso.

Ahora bien, ese proceso para alcanzar la virtud tiene cierta peculiaridad. Aristóteles dice que todas las virtudes tienen un exceso o un defecto, es decir, las virtudes son como un péndulo que oscila desde los extremos hacia un punto en reposo. Por ejemplo, estudiando la virtud de la valentía, que está en el punto medio de equilibrio, uno se da cuenta de que en un extremo está “el que se lanza a todos los peligros, el temerario” y en el otro extremo está “el que huye de todo y tiene miedo, el cobarde”. La virtud está en el término medio.

La ética de las virtudes se centra en la formación del carácter moral. A través de la experiencia aprendemos a ser virtuosos o buenos. Esta manera de ver la ética tiene varios supuestos interesantes. Por de pronto, Aristóteles cree que el hombre es un animal social. Esto es: no existe ética sin sociedad. Dicho de otra forma, si usted nace solo en una isla, no tendrá nociones morales, porque la ética es un asunto social. Así, el proceso de aprendizaje de la virtud se da en un contexto social. Aristóteles diría que en términos de empresa, la cultura organizacional en su trabajo influye en su comportamiento. La familia y cómo fue educado, también.

Entonces, si la ética es social, ¿distintas sociedades tendrán diferentes normas morales? La respuesta de la ética de las virtudes sería afirmativa. Distintas culturas o comunidades desarrollan diferentes códigos éticos. Distintas empresas, ONGs o reparticiones estatales, también desarrollan diversas culturas que están asociadas a un largo proceso de aprendizaje ético.

Pero lo realmente importante en la ética de las virtudes es que la costumbre (el ƐƮOS ) forja nuestro carácter (el ȠƬOS). En otras palabras, no se nace virtuoso, sino que nos hacemos virtuosos por la práctica.

En resumen…

  • Lo legal no es necesariamente ético o moral. Si bien las leyes reflejan normas morales, existen también leyes amorales, e incluso algunas que han sido inmorales.

  • La ética de las virtudes se basa en la práctica. Más que una aproximación teórica, de saber qué son las virtudes, lo importante para Aristóteles es ser virtuoso, y para ello se requiere de la experiencia.

  • Para Aristóteles, el hombre es un animal social, y por lo tanto no existe ética sin sociedad. Este principio aceptaría que distintas sociedades tengan distintas normas morales.

 Para reflexionar…

  • ¿Qué ejemplos de leyes en Chile podría considerar que son morales? ¿Amorales? ¿Inmorales?

  • ¿Es acaso el único objetivo del estudio de la ética el ser buenos? ¿Qué opinión tengo al respecto?

  • ¿Es aceptable concebir que diferentes culturas puedan tener distintas normas éticas? ¿Daría lo

  • mismo entonces que en sociedades vecinas se cometieran atrocidades si como sociedad son aceptadas?

  • Ley y moral: Ética de las virtudes

Ahora que viste la clase puedes profundizar más y conocer un caso aplicado.

Conoce más sobre nuestros Diplomados >

Publicado el 07 08 2011
contario DEJA UN COMENTARIO