¿Cómo generar una cultura organizacional positiva?

Escrito por: Equipo eClass

Una cultura organizacional positiva es aquella en que los valores, comportamientos y formas de relacionarse favorecen la confianza, la colaboración, el desarrollo y el compromiso de las personas.

No depende de lo que una empresa declara en una presentación o escribe en sus paredes. Se refleja en lo cotidiano: cómo lideran las jefaturas, qué conductas se reconocen, cómo se enfrentan los errores, cómo se toman las decisiones y qué ocurre cuando aparecen situaciones difíciles.

Por eso, construir una buena cultura consiste en lograr que esos valores se traduzcan en comportamientos concretos y consistentes.

¿Qué es la cultura organizacional?

La cultura organizacional es el conjunto de valores, creencias, hábitos y formas de actuar que orientan cómo funcionan las personas dentro de una organización.

Edgar Schein, uno de los principales referentes en este ámbito, explica la cultura a partir de tres niveles:

  • Artefactos: lo que se puede observar, como rituales, reuniones, normas, lenguaje o espacios.
  • Valores: los principios que la organización dice promover.
  • Supocisiones: aquellas creencias profundamente instaladas que las personas terminan dando por obvias y que influyen en su comportamiento.

Esto explica por qué dos empresas pueden declarar valores muy parecidos y, sin embargo, funcionar de formas completamente distintas.

La cultura también cumple funciones importantes dentro de una organización: genera identidad, facilita el sentido de pertenencia, favorece el compromiso con objetivos colectivos, aporta estabilidad y funciona como un mecanismo que guía y modela actitudes y conductas.

¿Cuál es la diferencia entre cultura organizacional y clima laboral?

¿Por qué es importante una cultura organizacional positiva en Chile?

Los datos recientes muestran que el desafío no pasa solamente por atraer talento, sino también por generar condiciones que permitan comprometerlo y sostenerlo.

Según el State of the Global Workplace 2026 de Gallup, basado en datos recopilados durante 2025, el 33% de los trabajadores en Chile está comprometido con su trabajo, por sobre el 30% de América Latina y el Caribe y el 20% a nivel global. Sin embargo, esto también significa que cerca de dos de cada tres trabajadores no se encuentran comprometidos.

El bienestar también es un desafío: el 41% de los trabajadores en Chile señaló haber experimentado mucho estrés durante gran parte del día anterior, una cifra similar al promedio global de 40%.

Las jefaturas tienen un rol clave

La cultura se vuelve especialmente visible en la relación entre las personas y quienes las lideran.

En Chile, una encuesta regional de Laborum publicada en 2026, realizada a 3.081 participantes de cinco países, encontró que solo el 35% de las personas encuestadas en Chile consideraba a su jefe un líder y el 83% había pensado en renunciar debido a una mala relación con su jefatura. Al tratarse de una encuesta y no de una medición de toda la fuerza laboral chilena, sus resultados deben interpretarse dentro de ese contexto.

Los riesgos psicosociales también son parte de la conversación

El balance 2025 de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) muestra otro desafío: los diagnósticos asociados a salud mental y factores psicosociales pasaron de representar el 50% de las enfermedades profesionales en 2020 al 76% en 2025.

Además, el informe CEAL-SM/SUSESO 2025, publicado en septiembre de 2026, analizó a más de un millón de personas trabajadoras y 20.913 centros de trabajo. El 20,8% de los centros evaluados presentó un nivel de riesgo psicosocial medio o alto.

Una cultura positiva no reemplaza las medidas de prevención ni resuelve por sí sola los problemas de salud mental, pero sí puede contribuir a generar entornos con mayor confianza, apoyo y capacidad para detectar dificultades a tiempo.

¿Cómo construir una cultura organizacional positiva? 5 pasos

1. Diagnostica antes de intervenir

Antes de lanzar iniciativas, es importante entender qué está ocurriendo realmente en la organización.

Puedes combinar indicadores como rotación, ausentismo, licencias o renuncias con encuestas, entrevistas y conversaciones con los equipos. El objetivo es identificar patrones y detectar posibles diferencias entre los valores que la organización declara y lo que las personas experimentan en el día a día.

En Chile, el CEAL-SM/SUSESO permite evaluar factores de riesgo psicosocial y condiciones del entorno laboral que pueden afectar la salud mental. No mide directamente la cultura organizacional, pero puede aportar información relevante para complementar el diagnóstico.

También puede ser útil generar espacios de conversación que permitan detectar prácticas o conductas que, con el tiempo, se han normalizado.

La pregunta no debería ser solo “¿qué valores tenemos?”, también “¿cómo se viven esos valores en la práctica?”.

2. Traduce los valores en conductas observables

“Respeto”, “colaboración” o “innovación” pueden ser valores importantes, pero resultan difíciles de gestionar si no se traducen en acciones concretas.

Por ejemplo:

Definir conductas claras ayuda a que las personas entiendan qué se espera de ellas y permite reforzar esos comportamientos de manera consistente.

3. Involucra a las jefaturas

Una campaña interna puede comunicar la cultura, pero las jefaturas la refuerzan o la contradicen con sus decisiones cotidianas.

Por eso, quienes lideran equipos necesitan herramientas para entregar feedback, reconocer logros, sostener conversaciones difíciles, organizar el trabajo y acompañar el desarrollo de las personas.

También es recomendable que la gestión de equipos forme parte de la evaluación de las jefaturas y no se considere únicamente el cumplimiento de resultados operacionales.

4. Integra la cultura en la selección y el onboarding

La cultura comienza a transmitirse desde el primer contacto con la organización.

En los procesos de selección se pueden considerar competencias y formas de trabajo relacionadas con la cultura que se busca fortalecer. Luego, el onboarding debería ayudar a las personas nuevas a comprender cómo se toman decisiones, cómo se colabora y qué comportamientos se valoran.

El alineamiento estratégico ayuda a conectar las personas, los procesos y los objetivos de la organización.

5. Mide, reconoce y ajusta

La cultura organizacional se construye y refuerza de manera continua, por eso conviene observar periódicamente si las conductas definidas se están viviendo en la práctica, reconocer los comportamientos que se quieren fortalecer y actuar cuando existe una brecha entre lo que la organización declara y lo que las personas experimentan.

Algunas señales que pueden aportar información son:

Lo importante es usar la información para detectar brechas y tomar decisiones.

¿Cuál es el rol de Recursos Humanos en la cultura organizacional?

En Human Resource Champions (1997), Dave Ulrich propuso cuatro roles para Recursos Humanos: socio estratégico, experto administrativo, agente de cambio y representante o defensor de las personas.

Llevados al ámbito de la cultura, estos roles pueden entenderse de manera práctica: RR.HH. ayuda a diseñar procesos coherentes, escucha y mide la experiencia de las personas, facilita transformaciones y conecta la gestión de personas con los objetivos del negocio.

Pero la cultura no pertenece únicamente a Recursos Humanos; ellos pueden entregar estructura, herramientas y acompañamiento. Las jefaturas, en cambio, la ponen en práctica todos los días. Y cada persona contribuye a reforzarla o modificarla mediante sus decisiones y comportamientos.

Una cultura positiva se demuestra en la práctica

La cultura organizacional se vuelve visible especialmente cuando algo no sale como estaba previsto: cuando alguien comete un error, cuestiona una decisión, necesita ayuda o plantea un problema.

Construir una cultura positiva implica observar, escuchar, aprender y ajustar continuamente, porque las organizaciones también necesitan mantenerse en movimiento, revisar sus prácticas y evolucionar.

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